Cuando empiezas a darte cuenta de que el diseño de una prenda no es lo único que debes tener en cuenta a la hora de comprar, se te abren las puertas a una mayor exploración del trabajo creativo, y a veces incluso tecnológico, de diseñadores situados fuera del radar del comprador habitual. Este cambio de pensamiento fue el que me llevó hasta la marca del diseñador Mario Cruz.

La primera toma de contacto con su marca tuvo lugar en uno de sus puntos de venta: la fantástica tienda Espacio Aguacate, situada en Granada. Entre de todas las prendas cuidadosamente seleccionadas para este local, había varias piezas de colores vivos con una etiqueta que rezaba Mario Cruz y un pequeño texto que explicaba cómo se había confeccionado. Ese fue el detalle que gana a cualquier comprador que se preocupe por #whomademyclothes.

En mi último paseo por Madrid decidí darle un toque a Mario para ver qué tal le iba y, aunque le pillé en plena etapa de diseño, corriendo de un lado para otro en Malasaña, quedamos para un par de cafés y tés y mucha conversación.


Mario Cruz en Malasaña, Madrid

El salto a la capital madrileña

Almeriense de nacimiento y ‘granaíno’ de corazón, Mario acabó en la capital al entender que el tipo de moda que quería crear no funcionaría en ciudades pequeñas. Avanzar en Madrid tampoco ha resultado fácil pero considera que al menos hay un mayor interés por los diseños únicos, comparado con las ciudades andaluzas.

Tras formarse en Patronaje y confección, la marca comenzó a tomar forma y las colecciones fueron saliendo a la luz hasta llegar a la que lanzó hace un par de meses, para este verano.

Esta gran ciudad le ha permitido, además, llevar a cabo colaboraciones tan interesantes como la colección cápsula que ha preparado junto a la diseñadora e ilustradora Isabel Muguruza y que presentaron la semana pasada en la tienda madrileña Rughara.

A pesar de esas ventajas, Mario confesó que durante este largo proceso hay veces que resulta “difícil estar siempre contento y confiar en ti mismo”. Y en cuanto a lo que deparará el futuro, simplemente se rio al preguntarle sobre sus planes. Por ahora, el sacar adelante las colecciones que diseña tiene toda su atención, aunque una pop-up store no es una idea que le desagrade precisamente.

Un gran equipo de mujeres

Resulta que detrás de la marca Mario Cruz no se esconde un equipo de varios diseñadores o incluso un par de ayudantes a tiempo parcial. Mario Cruz es él, solo él. Aunque, por supuesto, necesita que le echen una mano con la producción.

¿Recuerdas que he mencionado sus etiquetas al principio? Ese trozo de papel explicaba que esa prenda había sido producida por las mujeres trabajadoras que conforman el taller que tiene en Madrid la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP).

Desde el principio, Mario Cruz ha trabajado codo con codo con las mujeres del taller de la APRAMP, puede que incluso haya pasado demasiado tiempo allí, como él mismo añadió con humor.

Esta organización lleva más de 25 años trabajando con estas mujeres, centrando sus esfuerzos, sobre todo, en la atención a emergencias y en el apoyo y acompañamiento para la búsqueda activa de empleo, ofreciendo este taller como una opción de salida laboral. Si necesitas hablar con ellas, o conoces a alguien que lo necesite, puedes contactar con ellas escribiéndoles un e-mail o llamando a su número de emergencia 24 horas.

Diseño de Mario Cruz
Vestido de la colección anterior en la tienda Miseria, Madrid

Más que moda

Si entendemos el concepto de moda como una abundancia de prendas que ejemplifican la superficialidad y lo efímero de la industria, alegra encontrarse con marcas que van más allá y piensan en todas las etapas de vida de una prenda.

Los diseños son importantes, sin duda, por eso los cortes de las prendas de Mario son limpios y los colores o estampados utilizados están de moda. Pero, además, es ropa perfectamente combinable y apta para cada ocasión, lo que rompe con la necesidad de comprar más y ayuda a tener un armario cápsula; Mario investiga los diferentes tejidos naturales para sus creaciones, como el tencel, para mejorar el aspecto de la sostenibilidad en sus colecciones; también produce en un taller con una gran labor social, y con buenas condiciones laborales; y, por último, busca la colaboración trasmedia con otros creativos. Creo que no está nada mal el trabajo que hay detrás, ¿no?

Resulta curioso todo lo que podemos descubrir si empezamos a leer las etiquetas de nuestra ropa. Y tú, ¿lees las etiquetas? ¿Sabes quién hace tu ropa? ¿Has encontrado por casualidad alguna fantástica marca como la de Mario Cruz?

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